viernes, 5 de septiembre de 2008

Meshuggah - obZen - 2008



1. Combustion (4:11)
2. Electric Red (5:53)
3. Bleed (7:24)
4. Lethargica (5:49)
5. obZen (4:26)
6. This Spiteful Snake (4:54)
7. Pineal Gland Optics (5:14)
8. Pravus (5:12)
9. Dancers to a Discordant System (9:36)

Jens Kidman – voz
Fredrik Thordendal – guitarra, bajo
Mårten Hagström – guitarra, bajo
Tomas Haake – batería

El principal exponente del trash metal más progresivo y agresivo parece que se le acaban las ideas. También es cierto que renovarse teniendo un estilo tan propio es muy difícil, pero desde luego no imposible. Este disco recuerda demasiado a anteriores trabajos ("Nothing" o "None" por ejemplo) y le falta identidad propia. Seguimos por tanto con el típico estilo de Meshuggah, ritmos imposibles de comprender en una primera escucha (muchos necesitaréis 10 ó más XD), pero que suenan a ya visto, a repetido, sin innovación. Pero eso no quiere decir que el señor Haake no nos deleite con sus baterías simples pero imposibles (este hombre tiene un cerebro para cada miembro de su cuerpo). Si te gustaron los discos de los 90, pues es más de lo mismo.

Para los que no hayan escuchado nunca Meshuggah, pues decirles que no es un grupo fácil de escuchar si no te gusta el metal agresivo, y aún para estos pueden resultar difícil de digerir esos ritmos impares y síncopas característicos de una de las mejores, más originales y más sofisticadas bandas de trash metal.

Disco (parte 1)
Disco (parte 2)

In the Court of the Crimson King - King Crimson - 1969



1. 21st Century Schizoid Man (7:20)
2. I Talk to the Wind (6:05)
3. Epitaph (8:46)
4. Moonchild (12:11)
5. The Court of the Crimson King (9:26)

Robert Fripp – guitarra
Ian McDonald – flauta, clarinete, saxofón, teclado, melotrón, voz
Greg Lake – bajo, voz
Michael Giles – batería, percusión, voz
Peter Sinfield – letras

El primer disco de una de las bandas más innovadoras de la historia del rock, incluso de la historia de la música en general. Una mezcla de canciones movidas (21st Schizoid Man) y ambientes calmos (Epitaph), mezclados con una composición que roza la perfección (como es habitual en Robert Fripp). Es posible que no nos acordemos de melodías ni podamos tararear ninguna canción completa (debido en principcio a su duración =) ), pero es un disco que hay que escuchar atentamente, con precisión, tal y como fue compuesto, con sus juegos y sus detalles impreceptibles en un primer momento. Oscuro y rayante, ritmos fuera de lo normal, todo creatividad, las canciones no dejan de meternmos en ambientes desquiciados, tranquilos, melancólicos, psicodélicos... No faltan tampoco la mezcla de estilos, pasando por todos los estilos de rock de la época y fusionándolos con el jazz más clásico y el más moderno. Todo ello sin olvidarnos por supuesto de los musicazos liderados por Fripp que hacen posible esta joya (con mención especial a Giles y las maravillosas letras de Sinfield).

En fin, una auténtica obra maestra. Si no le has echado un oído, te estás perdiendo uno de los grandes de la historia de la música. Y si no te gusta, puedes decir sin vergüenza que no tienes ni idea de música.

Disco